
Sí, ¡viva las pestañas postizas! Me encantan, acabo de
descubrirlas, y no puedo dejar de usarlas. Hace tiempo, una amiga del pueblo
las usaba, pero no se atrevía a decir que las usaba. Era como un tabú decir que
llevabas pestañas falsas. Eso sí, le cambiaba la cara cada vez que alguien le
decía lo guapísima que estaba. Las empecé a usar hace cosa de un mes y el
cambio es total.
Solemos gastarnos un ojo de la cara en máscaras con las que
nos manchamos, se secan, se estropean y lo peor de todo, casi ni se notan. En
casa estamos estupendas, pero al cabo de un rato ya no queda nada de ese
volumen de pestañas tan maravilloso que nos prometen.
¿Te atreves?